18 de agosto de 2015

Dolar imparable: Efectos y Afectos


La tasa representativa del mercado (TRM) ha llegado a su nivel más histórico en Colombia al alcanzar un valor de COP3.003,35, desde los COP2.968,88 por dólar (USD), registrados el 11 de febrero de 2003. En los últimos 12 meses la devaluación alcanzó un 59,3% lo que ha puesto a diversos sectores industriales y comerciales de nuestro país a discutir sobre la conveniencia o desavenencia de tener una divisa por las nubes.

Y es que sin duda alguna hay quienes se están viendo favorecidos y quienes se han afectado por el comportamiento de la divisa en los últimos meses. Aquí nos encontramos con un intríngulis para los empresarios colombianos  porque aunque el sector exportador está saltando en un pie, muchos de esos mismos actores (también importadores) y los que son 100% importadores (no exportadores), están pidiendo a gritos que se entre a intervenir la divisa por parte del Gobierno Nacional en cabeza del Banco de la República debido a que la proveeduría de materias primas e insumos del exterior ha resultado mucho más onerosa y producir les está costando más.

Otro tema a tener en cuenta es que el consumo interno seguramente comenzará a afectarse al tener que desembolsar mucho más dinero por productos que actualmente importa nuestro país como son: electrodomésticos, vehículos, tecnología, insumos agrícolas, alimentos, medicamentos, entre otros. Lo preocupante aquí es que no solo implica pagar más por lo mismo, sino que indicadores como la inflación y el Producto Interno Bruto (PIB) se verán afectados, el primero con tendencia al alza y el segundo, con predisposición a la baja.

¿Pero qué ha causado esta alza sin precedentes? Por un lado tenemos la caída del índice en las bolsas asiáticas, especialmente en China (segunda economía mundial) por la contracción en un 6% en la Bolsa de Shanghai; la cotización a la baja en el precio del barril del petróleo (que son fuente del 25% de los ingresos de la Nación); algo de la crisis en Grecia que ha venido causando conflictos en la Zona haciendo que su moneda, el Euro, se debilite frente al dólar y el anuncio del Banco Central de EE UU sobre el posible aumento en las tasa de interés que desde hace varios años está en el 0%.

¿Qué nos espera?

Pues aunque el Gobierno salga a defender sus políticas económicas, con un sector exportador cada vez más afectado por las políticas comerciales impuestas por países como Venezuela y Ecuador y ante la posibilidad de que otros mercados comiencen a contraer su consumo interno (causado también por la devaluación de sus monedas frente al dólar), es muy posible que los efectos por el alza de la divisa sean más adversos que favorables.

Mucho más cuando volteamos a mirar y vemos como nuestro país está sumergido en las ineficiencias de su infraestructura logística, las empresas siguen temiendo a invertir en innovación y desarrollo, se continúa desaprovechando los acuerdos de libre comercio firmados (13 en total), la carga excesiva de tributos que afecta al sector empresarial conlleva a que el país pierda competitividad, los altos costos en el valor de la energía para producir, son solo alguno de los factores que inciden directa o indirectamente y que ponen en peligro el buen comportamiento que la economía colombiana venía presentando hasta hace un par de años atrás.

Sin embargo, esos mismos aspectos que hoy están en contra se convierten en grandes oportunidades y es ahí donde deben surgir los grandes cambios. Como dice Jack Welch: “El éxito empresarial no se basa en predicciones grandilocuentes; es el resultado de la capacidad para responder rápidamente a cambios reales  a medida que estos tienen lugar”.
Elaborado por: Luis Alfonso Chala

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