La tasa representativa del mercado (TRM) ha llegado a su
nivel más histórico en Colombia al alcanzar un valor de COP3.003,35, desde los
COP2.968,88 por dólar (USD), registrados
el 11 de febrero de 2003. En los últimos 12 meses la devaluación alcanzó un 59,3% lo que ha
puesto a diversos sectores industriales y comerciales de nuestro país a
discutir sobre la conveniencia o desavenencia de tener una divisa por las
nubes.
Y es que sin duda alguna hay quienes se están viendo
favorecidos y quienes se han afectado por el comportamiento de la divisa en los
últimos meses. Aquí nos encontramos con un intríngulis para los empresarios
colombianos porque aunque el sector
exportador está saltando en un pie, muchos de esos mismos actores (también
importadores) y los que son 100% importadores (no exportadores), están pidiendo
a gritos que se entre a intervenir la divisa por parte del Gobierno Nacional en
cabeza del Banco de la República debido a que la proveeduría de materias primas
e insumos del exterior ha resultado mucho más onerosa y producir les está costando
más.
Otro tema a tener en cuenta es que el consumo interno seguramente
comenzará a afectarse al tener que desembolsar mucho más dinero por productos que
actualmente importa nuestro país como son: electrodomésticos, vehículos,
tecnología, insumos agrícolas, alimentos, medicamentos, entre otros. Lo
preocupante aquí es que no solo implica pagar más por lo mismo, sino que
indicadores como la inflación y el Producto Interno Bruto (PIB) se verán
afectados, el primero con tendencia al alza y el segundo, con predisposición a
la baja.
¿Pero qué ha causado esta alza sin precedentes? Por un lado
tenemos la caída del índice en las bolsas asiáticas, especialmente en China
(segunda economía mundial) por la
contracción en un 6% en la Bolsa de Shanghai; la cotización a la baja en
el precio del barril del petróleo (que son fuente del 25% de los ingresos de la
Nación); algo de la crisis en Grecia que ha venido causando conflictos en la
Zona haciendo que su moneda, el Euro, se debilite frente al dólar y el anuncio
del Banco Central de EE UU sobre el posible aumento en las tasa de interés que
desde hace varios años está en el 0%.
¿Qué nos espera?
Pues aunque el Gobierno salga a defender sus políticas
económicas, con un sector exportador cada vez más afectado por las políticas comerciales
impuestas por países como Venezuela y Ecuador y ante la posibilidad de que
otros mercados comiencen a contraer su consumo interno (causado también por la
devaluación de sus monedas frente al dólar), es muy posible que los efectos por
el alza de la divisa sean más adversos que favorables.
Mucho más cuando volteamos a mirar y vemos como nuestro país
está sumergido en las ineficiencias de su infraestructura logística, las
empresas siguen temiendo a invertir en innovación y desarrollo, se continúa
desaprovechando los acuerdos de libre comercio firmados (13 en total), la carga
excesiva de tributos que afecta al sector empresarial conlleva a que el país
pierda competitividad, los altos costos en el valor de la energía para
producir, son solo alguno de los factores que inciden directa o indirectamente
y que ponen en peligro el buen comportamiento que la economía colombiana venía
presentando hasta hace un par de años atrás.
Sin embargo, esos mismos aspectos que hoy están en contra se
convierten en grandes oportunidades y es ahí donde deben surgir los grandes cambios.
Como dice Jack Welch: “El éxito empresarial no se basa en
predicciones grandilocuentes; es el resultado de la capacidad para responder
rápidamente a cambios reales a medida
que estos tienen lugar”.
Elaborado por: Luis Alfonso Chala
Muy buen articulo Alfonso
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