Apreciados lectores, voy a salirme un poco del estilo y la temática que he venido publicando en mi blog, pero no sé cómo explicar lo que está pasando hoy en nuestro hermoso país.
Por un lado es imposible hacer caso omiso a
los triunfos de nuestros deportistas (Falcao, Nairo, Urán, Ibargüen, Peña y Arias
por mencionar solo algunos) y a los resultados en materia de cifras económicas
que Colombia ha mostrado en los últimos tiempos: con crecimientos promedio
cércanos al 4% en los últimos cinco años; con una inflación controlada al 2012,
del 2,4%; con una tasa de desempleo, en 5,5 puntos porcentuales por debajo a la
de hace una década; con una inversión como porcentaje del PIB, del 26,6% solo
por debajo del Perú en Latinoamérica; con un crecimiento promedio del 24% en
las exportaciones en los últimos dos años; con una inversión extranjera directa
(IED) que alcanzó los USD15.823 millones, cifra record para el país. En fin…
Pero por el otro, nos encontramos un país que
atraviesa en este momento una crisis agraria compleja a la que el Gobierno
responde diciendo “el tal paro nacional agrario no existe” sin embargo las vías
están bloqueadas, se están quemando vehículos, se están saqueando locales
comerciales y los precios de los alimentos básicos subieron casi al doble a los
registrados hace una semana atrás.
Adicionalmente, Bogotá está llena de huecos y
con obras inconclusas, la seguridad ya no es la misma, tenemos unos dirigentes
corruptos que no planifican y toman decisiones viscerales, con un proceso de
paz el cual – a muchos ciudadanos como yo - nos genera muchas dudas y poca
credibilidad pues no se entiende cómo mientras en la mesa de negociaciones se
discute el futuro del país, en nuestras ciudades, pueblos y veredas se siguen
matando campesinos, policías y militares y se castiga con el flagelo del
secuestro a nacionales y extranjeros.
¿Acaso se nos olvida que pagamos una de las
gasolinas más caras del Continente?, que tenemos unos precios logísticos
extremadamente altos por lo que me pregunto ¿cómo hacen nuestros exportadores
para competir en los mercados internacionales?, pues además de enfrentarse
contra la orografía, geografía y todos los términos relacionados terminados en
ía, que hacen del país una nación compleja en materia de distribución y
logística, deben hacerle frente a los problemas que día por día surgen en
diversos campos.
De igual manera me cuestiono ¿será que el
señor Santos y el señor Petro han recorrido las dejadas calles de la ciudad?.
Mi respuesta es: lo dudo mucho, solo conocen la calle 26 y avenidas aledañas
para llegar a la Casa de Nariño y el Palacio de Liévano porque el resto de
ocasiones se trasladan en helicóptero y avión. Entonces no han visto que Bogotá
se está sumiendo en huecos, basura, indigencia e incultura en donde impera la
ley del más vivo y en donde en cada semáforo nos encontramos con personas
vendiendo toda clase de artículos y haciendo un sin número de malabares
circenses para ganarse el sustento.
Creo que hay muchas preguntas por resolver: ¿cuándo
será que terminan la doble calzada Bogotá-Girardot que lleva casi 10 años en
construcción?, ¿cuánto nos va a costar a los bogotanos recuperar la ciudad de
Mockus?, ¿será que se verán algún día las mega obras en materia logística que
el Gobierno salió a decir que en 25 años tendremos finalizadas y harán competitivo
al país… ahora, no es mucho tiempo cuando vemos que cada vez se tiene un mayor
grado de integración económica?, al respecto, ¿será que es momento de decir no
más acuerdos comerciales y trabajemos todos por modernizar nuestro sector
productivo, organizar la casa para luego si invitar a seguir a todos los que
quieran hacer buenos negocios?... como decían mis abuelos: “amanecerá y veremos
mijo”.
A pesar de todo lo bueno y lo malo me siento
orgulloso de ser colombiano y mi corazón se emociona cuando escucho el himno
nacional y desde lo poco o mucho que puedo hacer por mi nación, trato de enseñarles
a mis hijas el respeto y el amor que deben tener por Colombia desde aspectos
tan básicos como que tienen que botar la basura en su lugar, tienen que cuidar
los bienes de uso público, deben respetar las normas de convivencia ciudadana, deben
estudiar y prepararse a conciencia porque como han dicho muchos: “en los niños
está el futuro de nuestra nación”.
Elaborado por Luis Alfonso Chala Silva
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